El dinero como espejo emocional
- Yais Barroso

- hace 12 minutos
- 1 Min. de lectura
El dinero parece simple: entra, sale, se usa, se guarda.
Y sin embargo, hay momentos en los que algo se mueve por dentro sin que uno lo tenga del todo claro.
Una incomodidad leve al darse un gusto.
Un apuro extraño por cubrir un gasto mínimo.
Un silencio interno cuando aparece la posibilidad de recibir.
Son gestos que pasan rápido, pero dejan una huella: una especie de tensión que no habla de números, sino de cómo cada persona se acompaña en lo cotidiano.
En ocasiones, lo económico roza lugares que no siempre se miran de frente.
No explica nada, pero deja una sensación discreta, como si algo detrás del gesto no terminara de definirse.
Ese eco leve, casi imperceptible, queda ahí.
No empuja, no guía, pero marca un punto que a veces acompaña el día sin que uno lo note de inmediato.
Nos vemos en sesión
Reflexión profesional. No reemplaza un proceso terapéutico personalizado.
Si deseas trabajarlo en un espacio cuidado, puedes iniciar tu proceso desde aquí.



