Después de una relación que dolió
- Yais Barroso

- 15 oct 2025
- 2 Min. de lectura
Hay un tiempo que llega después de soltar una relación que absorbía casi todo.
No es ruptura reciente.
Tampoco es alivio pleno.
Es un momento extraño en el que el vínculo ya no ordena la vida, pero su ausencia todavía pesa.
La persona ya no está dentro de la dinámica como antes.
No responde igual.
No cede del mismo modo.
No se mueve en función del otro con la misma urgencia.
Y, aun así, algo queda suspendido, como si el cuerpo todavía esperara una señal que ya no llega.
En la codependencia, el otro no era solo alguien querido.
Era referencia, medida, eje.
Cuando eso se afloja, no aparece inmediatamente una sensación de libertad.
Aparece silencio.
Tiempo.
Espacio sin instrucciones.
Muchas personas describen esta etapa como incómoda.
No hay drama, pero tampoco dirección clara.
Las decisiones pequeñas pesan más.
El día se siente menos guiado.
Ya no hay que sostener al otro, pero tampoco está claro cómo sostenerse sin ese rol.
No es tristeza en el sentido habitual.
Es una forma de desorientación suave.
Una vida que empieza a organizarse desde otro lugar, todavía inestable.
El cuerpo busca viejas referencias, no porque quiera volver, sino porque aún no terminó de aprender otras.
En este punto, no se trata de fortalecerse ni de cerrarse.
Se trata de habitar un terreno nuevo sin apurarlo.
De permitir que aparezca una manera distinta de estar, sin reemplazar rápido lo que antes ocupaba todo.
Lo clínico de este momento no está en hacer más, sino en escuchar con atención lo que empieza a emerger cuando el ruido del vínculo baja.
Ahí suelen aparecer preguntas nuevas, sensaciones más propias, deseos que antes no tenían espacio.
Este tiempo no siempre se reconoce como parte del proceso.
Pero lo es.
Y suele necesitar acompañamiento para no volver, por inercia, a lo conocido.
Nos vemos en sesión ☺️
Contenido profesional.
No reemplaza un proceso clínico personalizado.
Si deseas trabajarlo en un espacio cuidado, puedes iniciar tu proceso desde aquí.



