Cómo me veo vs cómo me siento en mi cuerpo
- Yais Barroso

- 4 nov 2025
- 1 min de lectura
El cuerpo no solo se ve, también se siente, aunque muchas veces la imagen en el espejo parezca decirlo todo y deje por fuera una parte más silenciosa de la experiencia.
Una persona puede verse bien y sentirse tensa, puede no gustarse del todo y aun así sentir calma, porque no siempre lo que cambia es el cuerpo, sino la forma en que nos relacionamos con lo que pasa en él.
Cuando dejamos de exigirle tanto y empezamos a escucharlo con más curiosidad, aparecen señales que antes podían pasar desapercibidas, como el peso en los hombros, el nudo en la garganta o el alivio que trae una respiración profunda.
El cuerpo no miente en el sentido de que suele traducir aquello que todavía no encuentra palabras, y cuando se le trata como un espacio que sostiene en lugar de algo que corregir, puede volver a sentirse menos ajeno, más habitable, más cercano a una casa.
A veces notar lo que el cuerpo expresa no alcanza para entenderlo todo, pero sí puede abrir una forma distinta de escucharlo, y ese primer intento, si se sostiene con presencia, ya puede ser un comienzo.
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