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Volver a hablar de lo mismo...

Hay conversaciones que vuelven una y otra vez, no porque se olviden, sino porque, después de un tiempo, algo hace sentir que todavía vale la pena retomarlas y que quizá, con una forma distinta de decirlo, esta vez sí podría ocurrir algo diferente.


Persona pensando cómo volver a hablar un tema que ya conversó muchas veces.

Entre una conversación y la siguiente pueden aparecer cambios, intentos, momentos de mayor cercanía o incluso la sensación de que por fin quedó claro, y precisamente porque algo parece haberse movido, cuando el tema regresa resulta fácil pensar que todavía falta una conversación más, una explicación más precisa o una manera mejor de hacer llegar lo que antes no terminó de encontrar lugar.


Entonces también empiezan a cambiar las palabras, porque se busca un momento diferente, una forma más tranquila de hablarlo, un ejemplo que ayude a explicarlo mejor o una manera de evitar que el otro vuelva a escuchar lo mismo de la misma forma, mientras sigue pareciendo posible que la diferencia esté en cómo llegue el mensaje.


Con el tiempo, la conversación empieza mucho antes de que ocurra, ya que mientras se trabaja, se maneja o se hace cualquier otra cosa, aparecen frases que podrían decirse, formas de empezar para que el otro no se cierre, detalles que esta vez no deberían quedar afuera y maneras de explicar aquello que todavía parece no haber producido un cambio suficiente.


Aunque a veces hay gestos, intentos o conversaciones que renuevan la esperanza, también puede empezar a pasar que esa sensación dure cada vez menos y que la necesidad de volver a hablar aparezca cada vez más rápido, como si cada pequeño movimiento alcanzara para sostener una nueva expectativa, pero no para dejar el tema realmente atrás.


Poco a poco, el desgaste deja de estar solamente en repetir el mismo asunto y empieza a instalarse en todo lo que ocurre antes de volver a hablarlo, porque cada nueva conversación también trae consigo la posibilidad de que ahora sí logre mover algo que hasta ese momento no había conseguido sostenerse.


Hasta que llega un punto en el que ya no resulta tan sencillo distinguir si la conversación sigue volviendo porque todavía queda algo importante por decir o porque la expectativa empezó a quedar puesta en encontrar una forma distinta de decir exactamente lo mismo.


Nos vemos en sesión.


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