Relaciones que atan aunque duelen
- Yais Barroso

- 17 sept 2025
- 2 Min. de lectura
Hay relaciones que se vuelven difíciles de dejar incluso cuando el dolor es evidente.
No por falta de claridad, ni por ingenuidad, ni por debilidad.
Hay algo más profundo que sostiene el lazo, una forma de pertenencia que no se rompe con distancia ni con argumentos.
En estos vínculos, lo que lastima y lo que calma están tan cerca que cuesta separarlos.
El mismo gesto que desestabiliza también ofrece una cercanía difícil de encontrar en otros lugares.
Y esa mezcla confunde al cuerpo, que responde más a lo familiar que a lo que conviene.
No se trata de justificar lo que duele.
Tampoco de romantizarlo.
Es mirar cómo un vínculo puede sentirse como casa incluso en su incomodidad.
Una casa que aprieta, pero que sigue siendo casa.
Hay dinámicas donde el otro ocupa lugares que cambian sin previo aviso.
A veces apoyo.
A veces límite.
A veces refugio.
A veces tensión.
En ese vaivén aparece una forma de estar pendiente del otro que se vuelve central, como si la estabilidad dependiera de sostener ese equilibrio frágil.
Salir de ahí no es un acto repentino.
No ocurre por una revelación ni por un ya entendí.
El cuerpo puede reconocer el dolor y aun así permanecer cerca.
No por elección consciente, sino porque ese lazo guarda una historia que no se deshace de inmediato.
A veces lo que empieza a cambiar no es la relación, sino la forma en que se está dentro de ella.
Un cansancio que ya no se puede ignorar.
Una incomodidad que deja de pasar desapercibida.
Un gesto que antes se sostenía sin ser cuestionado, pero que ahora comienza a sentirse diferente.
No es un punto de ruptura, pero sí marca el inicio de algo nuevo, de una forma de mirar que comienza a alejarse de lo habitual.
Ese punto no es grande ni definitivo, pero permite que algo se mueva, aunque sea apenas.
Y desde ahí, se abre un espacio donde lo vivido puede empezar a reorganizarse, sin que se forcen decisiones ni rupturas.
Nos vemos en sesión ☺️
Contenido profesional.
No reemplaza un proceso clínico personalizado.
Si deseas trabajarlo en un espacio cuidado, puedes iniciar tu proceso desde aquí.



