Poner límites y que no alcancen
- Yais Barroso

- hace 20 horas
- 1 Min. de lectura
Hay límites que se entienden con claridad. No están en duda ni dependen de pensar más; se ubican antes de que haya que decirlos. Esa claridad no falta y, sin embargo, cuando la situación aparece, no funciona de la misma manera.

Lo que estaba definido no desaparece, pero pierde fuerza en el momento en que tendría que ordenar lo que pasa.
Cada situación ofrece razones suficientes para explicarse por sí misma. En ese momento, se entiende así y se deja pasar. En ese marco, el límite no se borra, pero se desplaza apenas: se ajusta el tono, se posterga, se vuelve más flexible de lo que parecía posible.
Ese desplazamiento no irrumpe ni obliga a detenerse. Se integra a la dinámica y permite que todo continúe sin que nada se corte. Por eso, fuera de la situación, la claridad vuelve sin dificultad: se reconoce otra vez lo que incomoda y lo que no cierra. Pero dentro, no tuvo el mismo peso.
Ahí es donde se nota que entender no alcanza.
Nos vemos en sesión✨
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