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EL LÍDER QUE NO COMUNICA

Actualizado: 2 dic 2025

¿Tiene que ocuparse un líder de motivar a su equipo todo el tiempo?

¿Debe corregir cuando algo no se hace bien, aunque parezca evidente?

¿Hasta dónde llega su responsabilidad en la comunicación?


Estas preguntas aparecen con frecuencia en momentos de tensión con los equipos. Muchas veces vienen cargadas de autoexigencia: el líder espera encontrar en los demás la misma autonomía que aplica en sí mismo, como si la comunicación no fuera necesaria. Otras veces, la energía se centra solo en los resultados financieros, dejando de lado lo interno, que es lo que sostiene la cultura en el día a día.


No se trata de si está “bien” o “mal” una postura, sino de encontrar un equilibrio que permita que el equipo engrane y avance. El verdadero reto es animarse a exteriorizar lo inevitable: cómo te sientes tú, como líder, al comunicar lo que tu equipo necesita escuchar.


La comunicación es el punto de partida. Tiene un efecto cascada: puede transformar una cultura estática o potenciar lo que ya funciona, abrir espacios de confianza y motivar desde dentro hacia afuera.


Al final, liderar sin comunicar es como encender un motor sin combustible: el equipo se mueve, pero nunca llega lejos.


Contenido profesional.

No reemplaza un proceso de consultoría o acompañamiento especializado.

Si tu equipo o tu organización necesitan explorarlo, pueden contactarme desde aquí.



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