top of page

Cuando el cuerpo sostiene lo que no se dice

No todo lo que pasa en el cuerpo viene de algo emocional. Pero tampoco todo lo que se sostiene por dentro queda solo en la mente.


A veces una carga empieza a notarse antes de poder ordenarse. No como explicación cerrada. No como diagnóstico. A veces puede aparecer como tensión, cansancio, incomodidad, dificultad para descansar o una forma distinta de estar frente a ciertas personas.



Persona en silencio con tensión corporal después de sostener una carga durante demasiado tiempo

Al principio suele parecer poco. Una molestia que se deja pasar, una tensión que se normaliza, un cansancio que se atribuye a cualquier otra cosa. Algo pesa, pero todavía no parece suficiente para detenerse en eso. Entonces se sigue. Se responde, se trabaja, se acompaña, se cumple, se intenta que no ocupe demasiado.


Durante un tiempo, esa forma puede parecer calma. También puede parecer necesaria: no reaccionar de inmediato, no abrir más tensión, no decir algo que pueda desordenar lo que apenas se sostiene. Pero sostener algo en silencio no siempre lo vuelve liviano. Cuando el cuerpo sostiene lo que no se dice, muchas veces no aparece como una idea clara, sino como una forma distinta de estar.


Con el tiempo, algunas cosas empiezan a sentirse de otra manera. Puede cambiar la disposición antes de un encuentro, la tensión durante una conversación, el cansancio después de ceder otra vez, la sensación de alivio cuando algo se suspende. No siempre aparece como una idea clara. A veces aparece primero como cuerpo.


No hace falta una gran crisis para que eso ocurra. A veces basta con sostener muchas veces algo pequeño.


Cuando algo vuelve de esa forma, decir “no pasó nada” empieza a quedar corto. No porque todo deba convertirse en una conversación inmediata, sino porque algunas cargas siguen presentes aunque no hayan encontrado una forma clara de decirse.


Sostener algo durante mucho tiempo no significa que no pese. A veces solo significa que todavía no había encontrado una forma clara de aparecer.


Cuando algo ya empezó a sentirse en el cuerpo, no siempre alcanza con seguir sosteniéndolo en silencio. Puedes reservar una sesión para darle lugar con más cuidado.


Nos vemos en sesión.


Reflexión profesional. No reemplaza un proceso personalizado.

Si deseas trabajarlo en un espacio cuidado, puedes iniciar tu proceso desde aquí.


bottom of page