Relaciones sin título que no salen de la mente
- Yais Barroso

- 10 may
- 1 min de lectura
Hay relaciones que no tienen nombre ni dirección clara. No son una pareja, no hay acuerdos ni continuidad, y desde afuera pueden parecer algo menor porque no ocupan demasiado espacio. Sin embargo, no se terminan de ir.
No están todo el tiempo, pero no salen de la mente. No por lo que pasa, sino por cómo quedan.

No es la intensidad lo que las sostiene ni la frecuencia con la que aparecen. Es que no se interrumpen. Quedan en un punto donde no avanzan, pero tampoco se cierran; eso alcanza para que sigan ahí.
En ese punto, lo que no se cierra no se disuelve. Permanece activo aunque no esté en primer plano; se reactiva con estímulos mínimos y mantiene un circuito abierto que organiza cómo miras, qué esperas y cómo lees lo que pasa, incluso cuando afuera no hay cambios.
Y esto no cambia cuando lo de afuera cambia. Puede haber distancia, menos contacto o claridad en lo que no es; aun así no se modifica.
En ese tipo de dinámica es donde aparecen relaciones sin título que no salen de la mente, no por lo que son, sino por cómo se sostienen.
Esto no es un problema de entender ni un asunto de etiquetas; por eso, aun así se queda en la mente.
Nos vemos en sesión.
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