Procrastinación: sé lo que tengo que hacer, pero no avanzo
- Yais Barroso

- 19 abr
- 2 min de lectura
Hay momentos en los que sabes lo que tienes que hacer, pero no avanzas. La tarea está clara, el paso a paso también, y aun así algo se frena. Empiezas y te detienes, revisas, cambias algo, vuelves a mirar. Lo dejas para después. Y cuando regresas, pasa lo mismo.
A eso muchas veces se le llama procrastinación, y suele pensarse como falta de disciplina o de organización, pero no siempre es así. En muchos casos, lo que aparece no es desorden, sino algo más silencioso: una duda que se mete mientras haces, si está bien, si falta algo, si así alcanza. Y sin darte cuenta, lo que ibas a resolver deja de ser solo una tarea y empieza a sentirse como algo que puede fallar.

Esto se ve en cosas simples: en ese mail que revisas varias veces antes de enviarlo, en una idea que no terminas de compartir, en algo que podrías resolver rápido pero se queda en pausa. No porque no puedas, sino porque en ese momento hacerlo ya no se siente tan simple.
Ahí la procrastinación deja de ser solo postergar una tarea. Empieza a tener más que ver con ese punto en el que algo queda expuesto: lo que puede salir mal, lo que puede no alcanzar, lo que después ya no se puede ajustar tan fácil. Y en ese instante, avanzar deja de ser neutro.
Entonces se posterga.
No porque no sepas, sino porque hacerlo empieza a implicar más de lo que parece.
Y cuando empieza a pasar de esta forma, ya no es solo la tarea lo que está en juego. Hay algo de fondo que se activa justo ahí, en ese momento en el que podrías hacerlo… y no.
Nos vemos en sesión ☺️
Reflexión profesional. No reemplaza un proceso terapéutico personalizado.
Si deseas trabajarlo en un espacio cuidado, puedes iniciar tu proceso desde aquí.



