Explicar lo que se siente no siempre es fácil...
- Yais Barroso

- 7 abr
- 2 min de lectura
Actualizado: 2 jun
Hay momentos en los que algo cambia y no es tan claro qué es. No llega a ser un pensamiento ni se puede explicar con facilidad, pero se siente. A veces aparece como incomodidad, como un cambio en el ánimo o simplemente como esa sensación de no saber qué pasa. Y eso inquieta.

Lo primero que suele aparecer es la necesidad de entenderlo. Ponerle un nombre, ubicarlo, saber qué es lo que está pasando. Sin embargo, no todo lo que se siente se puede explicar en el momento. Hay experiencias que primero se sienten y solo después, con el tiempo, logran tomar forma.
Mientras tanto, eso no desaparece. Sigue presente, pero empieza a mostrarse de otras maneras. Puede aparecer en lo que haces sin pensarlo demasiado, en algo que escribes, en decisiones que no terminan de tener una explicación clara. No es algo intencional, es la forma en que eso empieza a expresarse.
Desde lo clínico, esto es esperable. Cuando una experiencia no se puede poner en palabras, no se va. Permanece sin forma, pero activa, y desde ahí encuentra otras vías para aparecer.
Por eso, muchas veces, no se trata de apurarse a entender. Se trata más bien de poder notar que algo está pasando, aunque todavía no se tenga claro qué es. Ese punto, donde aparece sin forma, no es un problema en sí. Pero tampoco suele resolverse solo.
Y cuando empieza a mostrarse de esta manera, suele marcar el inicio de algo que necesita más espacio para poder entenderse.
Nos vemos en sesión ☺️
Reflexión profesional. No reemplaza un proceso terapéutico personalizado.
Si esto te resuena, probablemente no se trate de entenderlo solo.
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